20/7/10

Horror


 Fotografía de Víctor Carrillo



Sobre el mundo, el vómito de todos los horrores.
Los monstruos de debajo de las fibras musculares,
sangre coagulada, el incesto, pestañas rotas,
la pedofilia, esa absurda tendencia al deshaucio de los caracoles,
el suicidio masivo de los cangrejos en la pecera,
cualquier cosa, todas las cosas que producen asco, repulsión.
No puedo confiarme a mi propia fidelidad a mantenerme viva.
Hasta las pupilas están cubiertas de cicatrices.
Los labios parecen aletas de tiburones; las llagas.
El día que las capas de los superhéroes conquisten el techo,
me lanzaré desde un séptimo piso para matarme.
Los segundos en que se me caen los libros de las manos
y los versos vuelven a la no-existencia, convulsiono,
convulsiono desde la nariz. No queda más sangre,
estoy vacía. No me rindo porque me odiaría demasiado
y lloraría mamá y se mataría toda la familia.
Esta ya no es mi casa. No tengo código postal fijo.
Me pasaría todas las horas dentro de una sala de cine.
Que proyecten una película de superhéroes. En negro.