28/7/10

Poema cursi

 Fotografía de Víctor Carrillo

quiero un trampolín saltar sin pensarlo tirarme de cabeza aunque nunca se me dio demasiado bien nadar nadar el agua contigo no sé estas cosas del verano volverse cursi escribir un poema pensando en cualquier cosa inútil dejarse llevar por los modernos perder el miedo a sentirse dentro de un cubo sucio si lo piensas somos madera podrida llena de termitas creo que así no llegaremos a ninguna parte ¿es que hay que llegar a algún sitio? no sé hablar más de 30 minutos sin que nos cobren si te viera no tendría que intuirte a través de las ondas sí tengo ganas de verano y biquinis piscinas el césped de quitarme el chubasquero no sentir frío dejarme sentir todas las cosas que no existiesen las ciudades ni los límites geográficos así no tendría que calcular la distancia kilométrica que me separa de las personas a las que echo de menos que me aisla de las personas a las que veo todos los días al borde de la cocina de mis pestañas se me cayó aquella pestaña a esa cerveza y un destelló pensé en el amor en comprarme ropa nueva y ver mucho cine en pasarme sola el resto de horas cuando acabe todo esto me parecerá mentira tú dejarás de existir el día menos pensado un día no me llamarás yo me habré olvidado de que tenías que llamarme imagino un camino verde Irlanda Islandia cualquier parte que no sea esta ciudad Andalucía el calor ya me he hecho a dormir en cualquier sitio reponerme a lo que sea no quiero una superwoman si tuviera que pedir un deseo volver a casa una casa que sea casa Madrid las calles cines Golem plaza de España línea 1 estrenar paredes no sé qué es volver quise que tú pero no es cosa tuya es que tengo ganas de cortarme el pelo que llegue el otoño comprarme unos tacones y escribir un poema cursi lo más cursi tan cursi que le dé asco al café perder la cabeza enamorarme cualquier cosa comprarme un barco escribir un poema cursi ser capaz de sentir algo abrazar algo lo que sea una cucaracha perder perder los papeles las formas beber mucho follar mucho fumar mucho reír reír mucho eso y el poema cursi casi rosa pero azul o azul grisáceo meterme mano por debajo del vestido que sea sucio lo que tenga que contarte no vibra el móvil no se puede estar escapando siempre de todo de dónde sale la paciencia esta paciencia que cansa a mí que soy impulsiva que cojo autobuses trenes que escribo que bebo café que echo de menos si te quiero te lo digo no sé el verano el calor todas las horas muertas que se me atragantan y el poema cursi que no es cursi que querría volver a ser cursi por un tiempo

***

Las consecuencias. La escritura automática.

3 comentarios:

PATOS EN BOSTON dijo...

http://patosenboston.blogspot.com/2010/07/sesiones-internas.html

Hola Ana:

Te dejo la dirección de mi blog y agrego el tuyo.

Me encanta de veras y te seguiré desde ya.

Un saludo. Diego Jiménez.

Cristina Castro Moral dijo...

la escritura automática es lo único que nunca se seca

Enrique dijo...

querer oir leer en voz alta