26/2/11

Blanco


Fotografía de Víctor Carrillo


Cuando comencemos a llorar será ya muy tarde.
El dolor se habrá derramado por la caja torácica
y los órganos, impregnados, tan sólo esperarán
la saturación en negro, solidificarse.
Tan sólo quedará un murmullo. Nada que verbalizar.
Un escozor en los ojos.

El impulso nervioso a 0.

Tras el asedio del orden y el horario,
el blanco de afuera es el miedo rosa.

***

1 comentario:

María Mercromina dijo...

¿que el blanco te da miedo
mientras te arrastran hacia la vacuidad de la calma?

los bebés y los niños lo saben

Leyla Ouf.